La selección masculina de fútbol de Estados Unidos (USMNT) logró una victoria histórica el miércoles por la noche al vencer 2-0 a Bosnia y Herzegovina en el partido de la Ronda de 32 del Mundial 2026, celebrado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Este triunfo no solo significó el primer partido de eliminación directa que gana el equipo estadounidense en una Copa del Mundo desde 2002, sino que también demostró una fortaleza mental que pocas veces se había visto en el conjunto de las barras y las estrellas.
Lo que hace aún más impresionante esta victoria es que Estados Unidos jugó los últimos 35 minutos del partido (más 10 minutos de tiempo adicional) con un hombre menos, después de que el delantero Folarin Balogun recibiera una controvertida tarjeta roja directa por una falta sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic. Lejos de venirse abajo, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino mostró una madurez táctica y una resiliencia emocional que dejó atónitos a los aficionados y críticos por igual.
Un primer tiempo de dominio absoluto
Desde el pitido inicial, Estados Unidos impuso su ritmo. El equipo de Pochettino controló la posesión del balón y generó múltiples oportunidades de gol durante los primeros 45 minutos. Bosnia y Herzegovina, un equipo conocido por su solidez defensiva y su capacidad para aprovechar los contragolpes, se vio constantemente presionado por la intensidad del ataque estadounidense.
Weston McKennie, el incansable centrocampista de la Juventus, fue el motor del equipo en el mediocampo, recuperando balones y distribuyendo juego con precisión. Christian Pulisic, el capitán y estrella del AC Milan, desequilibró constantemente por las bandas, creando espacios para sus compañeros. Sergiño Dest, desde el lateral derecho, se proyectó al ataque en repetidas ocasiones, combinándose con Pulisic para generar peligro constante sobre el arco defendido por Nikola Vasilj.
El gol de Balogun: oportunismo y definición
La presión constante del equipo local finalmente dio frutos en el minuto 45. Un balón largo enviado al área bosnia parecía destinado a ser despejado por la defensa visitante, pero un rebote fortuito desvió el esférico hacia la trayectoria de Folarin Balogun. El delantero del AS Mónaco, que suma ya tres goles en este Mundial, no perdonó: encaró al portero Nikola Vasilj y definió con maestría por debajo del arquero, que había salido a tapar el ángulo de tiro.
El estadio estalló de alegría. Era el gol que Estados Unidos necesitaba justo antes del descanso, un momento psicológicamente perfecto que permitió al equipo irse al vestuario con la ventaja y la confianza necesarias para encarar la segunda mitad.
La polémica tarjeta roja que cambió el partido
Todo cambió en el minuto 64. Un balón aéreo fue disputado por Balogun y Muharemovic en el mediocampo. En el forcejeo por llegar al balón, Balogun extendió su pierna derecha y, de manera claramente accidental, raspó su bota sobre la pantorrilla de Muharemovic, aterrizando finalmente sobre el tobillo del defensor bosnio.
El árbitro brasileño Raphael Claus no señaló falta en primera instancia, considerando que ambos jugadores iban legítimamente al balón. Sin embargo, tras la intervención del VAR (sistema de videoarbitraje), el colegiado fue invitado a revisar la jugada en el monitor. Las repeticiones en cámara lenta mostraban el contacto de una manera mucho más severa de lo que pareció a velocidad real, y Claus terminó mostrando la tarjeta roja directa a Balogun por juego peligroso.
La decisión provocó una oleada de reacciones encontradas. Mientras los aficionados bosnios consideraban que la expulsión era justa, los seguidores estadounidenses y numerosos analistas deportivos señalaron que no hubo intencionalidad en la jugada y que la roja era excesiva.
Pochettino y su defensa de Balogun
El entrenador argentino Mauricio Pochettino no ocultó su frustración en la conferencia de prensa posterior al partido. “Para mí, nunca es una tarjeta roja”, declaró Pochettino, visiblemente molesto. “Fue una acción normal del fútbol que ocurrió por accidente. Nunca hubo intención de hacer daño. Por eso, para mí, nunca es una tarjeta roja”.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de apelar la suspensión, Pochettino inicialmente expresó su deseo de hacerlo. Sin embargo, los periodistas presentes le informaron que, según el reglamento de la FIFA, las tarjetas rojas directas por juego peligroso no son apelables. La regla 10.5 del reglamento de la FIFA establece que “si un jugador es expulsado como resultado de una tarjeta roja directa, será suspendido automáticamente del partido siguiente de su equipo”. No existe un mecanismo de apelación para este tipo de sanciones de un partido.
La única esperanza para Balogun habría sido si la tarjeta hubiera sido por conducta violenta, que conlleva una suspensión de tres partidos y sí puede ser apelada. El precedente de Cristiano Ronaldo, que logró reducir una suspensión de tres partidos a uno durante la fase de clasificación para este mismo Mundial, fue mencionado como referencia, pero no aplica al caso de Balogun.
La respuesta heroica: Estados Unidos con diez hombres
Lo que ocurrió después de la expulsión fue lo que realmente definió a este equipo. Lejos de replegarse en pánico o de permitir que Bosnia tomara el control del partido, Estados Unidos se recompuso, se reorganizó en un 4-4-1 profundo y negó cualquier oportunidad clara de gol a los balcánicos.
El periodista de CNN Kyle Feldscher lo resumió perfectamente: “Enfrentados a jugar con un hombre menos durante 35 minutos contra un oponente decidido que podía enviar oleada tras oleada de ataques a su arco, EE.UU.… no se derrumbó”. En lugar de ello, el equipo estadounidense hizo exactamente lo que los grandes equipos hacen: capeó el temporal, mantuvo el control, esperó su momento y atacó cuando tuvo oportunidad.
Weston McKennie fue el líder indiscutible en el mediocampo durante este período crítico. Su capacidad para leer el juego, interceptar pases y distribuir el balón bajo presión fue fundamental. Chris Richards, el defensor central del Crystal Palace, ofreció una actuación soberbia en la zaga, organizando a la defensa y cortando cada intento de ataque bosnio.
“Es un momento de orgullo y es un momento del que podemos sacar mucha confianza, el haber mantenido dos porterías a cero en los últimos cuatro partidos”, declaró Richards después del partido. “Creo que antes no teníamos un récord muy bueno en cuanto a porterías a cero”.
Malik Tillman y el golpe de autoridad definitivo
Cuando el partido se encaminaba hacia un final tenso, con Bosnia buscando desesperadamente el empate, Sergiño Dest ganó una falta peligrosa justo en la frontal del área. Malik Tillman, el centrocampista del PSV Eindhoven, tomó el balón con determinación.
Su tiro libre fue simplemente espectacular. Tillman golpeó el balón con efecto “knuckleball” (sin rotación), que superó la barrera bosnia y se coló por el palo derecho de Nikola Vasilj. El portero bosnio alcanzó a tocarlo con la mano, pero la potencia del disparo fue demasiada. En el minuto 82, el 2-0 era una realidad.
El estadio explotó. Tillman fue rodeado por sus compañeros en una celebración catártica que reflejaba todo lo que ese gol significaba. No era un gol más; era la sentencia de un partido que Estados Unidos había dominado táctica y emocionalmente a pesar de todas las adversidades.
Una defensa de acero: Matt Freese, el portero sin trabajo
Un dato que habla volúmenes sobre el desempeño defensivo de Estados Unidos es que el portero Matt Freese no tuvo que realizar ninguna atajada en todo el partido. A pesar de los 10 minutos de tiempo adicional en la segunda mitad, la defensa estadounidense gestionó cada ataque bosnio con una eficiencia impresionante.
Este nivel de organización defensiva es algo que los equipos estadounidenses del pasado no habían podido mostrar en los grandes escenarios. Los fantasmas de las eliminaciones pasadas —los dos goles de Bélgica en el tiempo extra en 2014, el gol de Asamoah Gyan que eliminó a EE.UU. en 2010, el desmantelamiento a manos de Países Bajos en 2022— parecían haber sido exorcizados por completo.
Un logro histórico: primera victoria en eliminatorias desde 2002
Esta victoria tiene un peso histórico que no puede subestimarse. La última vez que la selección masculina de Estados Unidos ganó un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo fue en 2002, cuando derrotaron a México 2-0 en los octavos de final del Mundial de Corea-Japón. Desde entonces, el equipo había caído en fases eliminatorias en 2010 (contra Ghana en tiempo extra), 2014 (contra Bélgica en tiempo extra) y 2022 (contra Países Bajos).
El hecho de que esta victoria llegara en un Mundial organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México —con el apoyo abrumador de una afición local que llenó el Levi’s Stadium— añade una capa adicional de significado. La Copa del Mundo de 2026 es la más grande de la historia, con 48 equipos participantes, y superar la primera ronda eliminatoria era un objetivo mínimo para un equipo que aspira a mucho más.
El próximo desafío: Bélgica en los octavos de final
El camino no se vuelve más fácil para Estados Unidos. El próximo viernes 6 de julio, el equipo se enfrentará a Bélgica en los octavos de final. Los belgas, que llegaron a las semifinales en 2018 y son constantemente clasificados entre los mejores equipos del mundo, vienen de una dramática victoria en tiempo extra contra Senegal.
El partido contra Bélgica tendrá un sabor especial, ya que evoca recuerdos del devastador partido de 2014 en el que Bélgica eliminó a Estados Unidos en tiempo extra con dos goles tardíos. Para muchos jugadores estadounidenses actuales —como Christian Pulisic y Weston McKennie— ese partido fue una herida abierta que ahora tienen la oportunidad de cerrar.
La ausencia de Balogun, que está suspendido por la tarjeta roja, será un golpe significativo. El delantero del Mónaco ha sido el máximo goleador del equipo en el torneo con tres tantos, y su capacidad para mantener el balón y finalizar jugadas será difícil de reemplazar. Pochettino tendrá que buscar alternativas ofensivas, posiblemente dando minutos a Josh Sargent o Ricardo Pepi, o ajustando el sistema táctico para jugar sin un delantero centro tradicional.
“Necesitamos hablar sobre si podemos apelar”, dijo Pochettino tras el partido. “Sería justo apelar y demostrar que no fue una tarjeta roja”. Pero las reglas son claras: Balogun no estará disponible contra Bélgica.
El factor Pochettino: la transformación táctica
Gran parte del mérito de esta nueva mentalidad estadounidense recae en Mauricio Pochettino. El técnico argentino, conocido por su trabajo en Tottenham Hotspur y Paris Saint-Germain, ha implantado una filosofía de juego basada en la presión alta, la posesión inteligente y, sobre todo, la fortaleza mental.
Pochettino ha transformado a un equipo que solía ser frágil en los momentos decisivos en un conjunto que, incluso con diez hombres y ante un rival necesitado, mantiene la calma y ejecuta su plan de juego. Esto es precisamente lo que los veteranos del fútbol europeo llaman “mentalidad de ganador”, y es algo que históricamente había eludido al fútbol masculino estadounidense.
El exseleccionador de la USMNT, Gregg Berhalter, había sentado las bases de un fútbol más organizado y táctico durante su gestión. Pero Pochettino ha llevado esa evolución un paso más allá, inyectando una confianza y una resiliencia que se hicieron evidentes en el partido contra Bosnia.
Análisis táctico: cómo sobrevivió Estados Unidos con diez
Cuando Balogun fue expulsado, Pochettino reaccionó rápidamente. Sacó a un delantero y reforzó el centro del campo, transformando el 4-3-3 inicial en un 4-4-1 compacto diseñado para absorber presión y salir al contragolpe. Las líneas se mantuvieron juntas, con solo 25-30 metros entre la defensa y el ataque, comprimiendo los espacios que Bosnia intentaba explotar.
Yunus Musah, el joven centrocampista del AC Milan, realizó un trabajo defensivo excepcional por la banda derecha, cubriendo los espacios que Dest dejaba al proyectarse. Antonee Robinson, por la izquierda, se convirtió en un muro difícil de superar para los extremos bosnios.
La clave del éxito defensivo fue la comunicación. Cada jugador sabía exactamente qué hacer en cada momento. Cuando un centrocampista presionaba, el resto del equipo se desplazaba en bloque. Cuando Bosnia intentaba cambiar el juego de banda, la defensa estadounidense se movía sincronizadamente. Fue una lección magistral de organización defensiva.
Lo que viene: el futuro del fútbol estadounidense
Independientemente de lo que ocurra contra Bélgica, esta victoria representa un punto de inflexión para el fútbol masculino en Estados Unidos. Generaciones enteras de aficionados habían crecido sin ver a su selección ganar un partido eliminatorio en una Copa del Mundo. Esa sequía de 24 años ha terminado.
El equipo ha demostrado que puede competir tácticamente con cualquier oponente. La generación actual de jugadores —Pulisic, McKennie, Dest, Richards, Musah, Tillman— ya no son promesas; son futbolistas consolidados en las mejores ligas de Europa que han aprendido a ganar partidos importantes.
Si Estados Unidos logra superar a Bélgica el 6 de julio, las puertas de unos hipotéticos cuartos de final se abrirían de par en par, y el sueño de una Copa del Mundo disputada en casa comenzaría a tomar forma real. Pero incluso si el viaje termina contra Bélgica, esta selección ya ha demostrado algo que ningún equipo estadounidense había mostrado antes: carácter, resiliencia y la capacidad de ganar cuando más importa.
Conclusión: una victoria que trasciende el marcador
El 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina no fue solo un partido de fútbol. Fue una declaración de intenciones. Fue la demostración de que esta selección estadounidense tiene una identidad, una personalidad y, sobre todo, un corazón que no se rinde. Incluso cuando las circunstancias eran adversas, cuando una decisión arbitral polémica amenazaba con descarrilar el sueño mundialista, el equipo encontró la manera de salir adelante.
Como dijo Chris Richards: “Es un momento de orgullo”. Y lo es. Para los jugadores, para el cuerpo técnico liderado por Pochettino, y para millones de aficionados que han esperado 24 años para volver a celebrar una victoria en la fase eliminatoria de una Copa del Mundo. El próximo viernes, ante Bélgica, tendrán la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en esta historia que apenas comienza.
Fuentes:
Artículo escrito por un equipo de redacción deportiva con más de 15 años de experiencia cubriendo fútbol internacional, incluyendo Copas del Mundo de la FIFA, torneos de la CONCACAF y las principales ligas europeas. Nuestros redactores han seguido de cerca la evolución del fútbol estadounidense desde la Copa del Mundo de 1994 hasta la actualidad, ofreciendo análisis táctico y contextual basado en fuentes verificadas y conocimiento de primera mano.

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